CARTA EPISTOLAR A DON MIGUEL ANGEL ASTURIAS -2 de 3-

CARTA EPISTOLAR A DON MIGUEL ANGEL ASTURIAS -1 de 3-
diciembre 18, 2017
CARTA EPISTOLAR A DON MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS -3 de 3-
diciembre 20, 2017

Escribe
Ricardo Hidalgo Búcaro
Promotor cultural y Titiritero
19 de diciembre de 2017

Pero usted siempre fue “Viento Fuerte” contra “El Señor Presidente” y “El Papa Verde”. Padre del realismo mágico de “Leyendas de Guatemala”, apasionado por “El Espejo de Lida Sal”, (disculpe, un paréntesis, cuando estudié Teatro en la Universidad Popular U.P. que usted fue uno de sus fundadores, por cierto, aún existe, ya va a cumplir cien años, tuve la osadía de pasar al teatro, su cuento, (1967)“El Espejo de Lida Sal”, cuando era joven y con esa obra, fui uno,  con mi grupo: “Teatro Experimental Génesis” que estrenó el Gran Teatro Nacional, un 25 de Septiembre de 1979, el cual ahora, desde 1985, lleva muy merecido el nombre de usted).

“Es el caso de hablar”, de los “Hombres de Maíz”, con la “Mulata de Tal”, en “El Pórtico del país de los paisajes dormidos”, “Cerbatanero” en la zarabanda de la “Marimba tocada por Indios”. Ese poema me gusta mucho porque dice: “Por un huevo que ponés/tanta bulla que metés!/Vení ponelo, vos pues!”.  Yo le agregaría: Le dijo la gallina al juez. Que le parece? Disculpe el atrevimiento don Asturias. “Soluna” sigue su ruta, entre eclipses, terremotos y caos social.

“El Hombre que lo tenía todo, todo, todo”, se le puede aplicar a los diz exgobernantes o Funcionarios que tuvieron la oportunidad de sacar a Guateamo adelante, pero prefirieron convertirse en avorazados corruptos y malos hijo de la gran… Patria que los cobijó, educó y amó.

Ah, don Miguel, Miguelón, el que le dolía el Alma al ver a Guateamo explotada por los explotadores, vendida por los traidores, corrompida por los corruptos. Defendida por “Tecún Umán”, el de las altas torres verdes, verdes, desenterrando a “Los Ojos de los Enterrados” en plena “Clarivigilia Primaveral” en un “Viernes de Dolores”, rezando las “Letanías del Desterrado”, en la Antigua Guatemala, tierra de espantos, Leyendas y Volcanes entre conventos y rendijas, donde sale el Sombrerón, saludando a la Tatuana entre búcaros y fuentes que lloran lágrimas de cristal, como la Llorona, entre vigilantes volcanes, y oír de pasos del Hermano Pedro.

Don Asturias, aún andan vivos los hijos que usted creó en sus cuentos, novelas, poemas, narrativas, entre las lagunas de la mente de algunos, en el mundo. “El Alhajadito”, anda haciendo de las suyas. , chupando caña. “La Chalana”, aún la cantan algunas figuras esqueléticas ebrias. “Sien de Alondra”, aún la leen más de cien millones de sus fans.  Su voz de trueno, se escucha en el volcán de Fuego, de Pacaya y Santiaguito. Los monumentos de Tikal, Zaculeu, Iximché, Quiriguá  y otros, gracias a usted, que los dio a conocer en sus Leyendas,  tienen muchos visitantes, admirados por los arquitectos Mayas, con su brujo Bragueta y curanderos místicos entre los “Cazadores Celestes”, cazando aún a Cuatricielo, con su jefe Águila de Árboles.

Todavía existen sombras sombrías, en Guateamo desde que escribió “Weckend en Guatemala” cuando propios “guatemalos” apoyados por los “Cashtoj” del norte, impusieron una revolución sanguinaria que derrocó al segundo gobierno de la Revolución, el cual usted fue su Embajador, echando por tierra los logros que arrebataron a este pueblo humillado y oprimido. Aún estamos pagando la factura de esos traidores de la patria, hijos de la Gran… Atup, personaje suyo de “Los Matachines”- El hambre, la miseria, la desnutrición y miles de males más, asfixian a este paraíso robado. “Dique Seco”, están muchos hogares sin el líquido precioso. Ahora lo venden en botellas y bolsas plásticas. Muchos burócratas, se dedican en su especialidad: “Chantaje”.

Cuando leí “Hombres de Maíz” y después vine a Huehuetenango, pues le cuento que nací en la ciudad capital, por “El Gallito”, fui corresponsal en 1992, de un periódico semanal llamado “El Regional”, tenía a mi cargo ocho municipios de la región norte de Huehuetenango y llegué a un municipio que se llama San Miguel Acatán y me preguntaba si usted anduvo por estos lares, pues en dicha novela le dedica muchas páginas a su cuento: “Correo Coyote” y bien que transcribe el lugar, el ambiente, el clima, etc.

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