EL FUTURO MULTIDIMENSIONAL

Por qué la Red Nacional de Gestores Culturales de ADESCA  -8 de 24-
marzo 10, 2017
Adiós al Centro de Documentación para las Artes “Rafael Pineda”
marzo 13, 2017

Escribe:
Dr. Daniel Matul Morales
Tomado de su muro de Facebook
13 de marzo de 2017

En su noble investigación el Códice de París, confirma el sistema de cómputo de las trece constelaciones descubiertas por los astrónomos mayas. De acuerdo a los estudios del ingeniero Hugh Harleston, JR., acerca de este códice (1991), el sistema astrológico, de origen caldeo, usado actualmente, en su carácter geocéntrico, divide el cielo en doce sectores “lo que significa que las constelaciones caldeo/griegas se ven desde la Tierra hacia fuera. El sistema maya, en cambio tiene trece sectores y se ve desde la galaxia para adentro”. Agrega Harleston, JR., “No hay ningún conflicto entre los dos sistemas. El griego es el pasado. El maya es el futuro multidimensional”.

En este sentido podríamos decir que el Códice de París, hace gala de su gran complejidad, técnica y calidad comparable con las esculturas y bajorrelieves de El Naranjo, Piedras Negras y Quiriguá, en Guatemala. Además, el manuscrito de París, trae a cuenta la relación del Calendario Sagrado con el ciclo de las Pléyades, con la constelación de Géminis, la estrella Arcturus, la constelación Escorpio, el Sistema Planetario y la Vía Láctea. Curiosamente, el telescopio robótico Hubble, puesto en órbita el 24 de abril de 1990 como proyecto conjunto de la NASA (USA) y la ESA (Europa) descubrió la existencia de un lugar donde nacen las estrellas en una espiral que se origina en las Pléyades, afuera de ésta espiral no hay nada.

Sucede que en la memoria colectiva maya, existe indescifrable pasión por las Pléyades, sistema de soles del cual, nuestro astro solar, es su octava estrella. Es así como la relación de las “siete cabrillas” con la humanidad, se trasmite oralmente de generación en generación. La tradición maya dice que el universo se inició en las Pléyades. Es por ello que estudiando las estrellas, su recorrido y sus ciclos, cada quien puede convertirse en arquitecto de su propio trayecto de vida, culturalmente reconocido como Sac Be´: el camino blanco, forma cúspide de meditación en movimiento que busca la regeneración personal.

 

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