De la Política Cultural Exterior de Guatemala -Propuesta- (2 de 4)

De la Política Cultural Exterior de Guatemala -Propuesta- (1 de 4)
octubre 24, 2016
De la Política Cultural Exterior de Guatemala -Propuesta- (3 de 4)
octubre 26, 2016

requenaPor:
Lic. Haroldo Requena
Asesor Cultural
Colaboración para la
Red Nacional de Gestores Culturales

Tradicionalmente los Estados han invertido muchos recursos en la promoción del hecho cultural a través del despliegue de los  institutos de cultura de promoción exterior (el British Council, los institutos francés,  el Instituto Cervantes…), dedicados principalmente al estudio de los idiomas y a  la difusión de las distintas expresiones culturales. En  todos  los casos  la estrategia política ha consistido en el despliegue de una red de grandes instituciones sobre los distintos territorios en los  que  se  ha  querido  incidir. 

En  contraposición,  la  alternativa  actual  para  los  territorios pequeños es aprovechar los recursos existentes y, utilizando sus organizaciones culturales como plataformas de  lanzamiento, situarse en el mundo. Se  trata de aprovechar acontecimientos con reconocimiento internacional (por ejemplo un festival de cine, una institución museística…) para explicarse y proyectarse hacia el exterior”…..” Con  todo,  los  expertos  señalan  que  los  beneficios  del  desarrollo  de  una  buena  diplomacia cultural  son múltiples  y  en muchas direcciones.  En primer  lugar, hacia  el  fortalecimiento de  la cohesión  interna —ante más  reconocimiento, mayores niveles de  respeto y estima por parte de sus gentes—. En segundo lugar, el protagonismo que pueda tomar la diplomacia cultural juega a favor del fortalecimiento de la diversidad global, así como la construcción y el mantenimiento de opciones alternativas a los canales oficiales.

La  diplomacia  cultural   se  está  convirtiendo  en  una  de  las  principales herramientas  a  disposición  de  la  diplomacia  pública  para  cambiar  percepciones,  romper prejuicios y plantear visiones sobre lo propio diferentes.”  (Documento elaborado por Observatorio Vasco de la Cultura)

La cultura, recurso estratégico de la Política Internacional, introducción al concepto.

En el encuentro efectuado en Colombia, mencionad al principio de este documento, estuvo  presente el Dr. Edgar Montiel, un experto en el tema de la Diplomacia Cultural, en ese entonces Jefe de la División de Políticas Culturales y Diálogo Intercultural de la UNESCO. A la fecha es encargado de la Oficina de UNESCO en Guatemala y por  experiencia y entusiasmo es que muchos guatemaltecos se han interesado en el tema.

En el mencionado encuentro el Doctor Edgar Montiel presentó una ponencia  que tituló “La cultura, recurso estratégico de la política internacional, introducción al concepto”, en  el que incluyó  partes de su libro “El Poder de la  Cultura” editado por el Fondo de Cultura del Perú”.

Algunos fragmentos de dicha ponencia dicen así: “Cuando ocurrieron  los  lamentables sucesos del 11 de septiembre de 2001”,  se refiere al atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York “fue inesperado observar cómo los interrogantes se dirigían hacia la cultura  para buscar allí -y no en la economía o la política- las respuestas y las claves para entender lo ocurrido. En  efecto, en un  contexto de  interculturalidad efervescente y de magnificación del poder simbólico, la cultura se ha vuelto  una  práctica  social  colectiva  cada  vez  más  influyente  en  las  relaciones  internacionales,  incluida por primera vez en  las prioridades de  la agenda  internacional,  cuya  adecuada  -gestión-  puede  hacer  de  ella  un  recurso  estratégico  para  la  gobernanza,  el  desarrollo  y  la  diplomacia  mundial…” (Informe del Encuentro Andino sobre Diplomacia Cultural)

 “La cultura, a pesar de la visión convencional que quiere hacer de ella una práctica libre de todo tipo de influencias, nunca es neutra. Al contrario, es un elemento estratégico de primer orden, quizá el más  influyente, por su versatilidad y plasticidad, pues actúa en el campo discerniente de las conciencias y las conductas. Buena razón para revalorar la riqueza cultural  de  la  región, pues se  trata de un acervo excepcional presto para  reforzar  la presencia internacional de América Latina. Estimulada por este fecundo  patrimonio, la creatividad de esta región muestra su potencialidad en muy  diversos  campos. Su aceptación  internacional  reside  en que  es percibida  como una sensibilidad distinta en el escenario cultural mundial”. (Informe del Encuentro Andino sobre Diplomacia Cultural)

“El modelo  tradicional, continua diciendo el Dr. Montiel, que  concebía  las  relaciones  internacionales  como  relaciones exclusivas entre Estados (relaciones  interestatales), ha sido corregido y completado en las últimas décadas. Junto a la elevada influencia  de los intercambios comerciales y de las corporaciones internacionales en las relaciones entre Estados, cada vez se incorporan a ella más entidades no gubernamentales. Esta nueva  forma de gobernanza global es considerada como un multilateralismo complejo  (0’Brien, 2000).

En él interactúan no solo dos o más Estados, sino también otros componentes de la sociedad, como son las ONG, universidades, entidades regionales, las asociaciones representativas de la sociedad civil (grupos empresariales, sindicatos, pueblos  indígenas, asociaciones profesionales, migrantes, etc.), que influyen en las decisiones interestatales. No solo la manera como es enfocada la actividad  diplomática ha sido influida por la participación de estos –nuevos- actores,  sino  también  por  la  intervención  de  instituciones multilaterales  como  la ONU, OMS, UNESCO, OIT etc., que se suman a los organismos ya conocidos  por su acción intergubernamental como la OMC,  el Banco Mundial”. “Los organismos internacionales, además de trabajar con los sectores oficiales de sus Estados miembros se esfuerzan para  interactuar mejor con  los  representantes de la sociedad civil”. (Informe del Encuentro Andino sobre Diplomacia Cultural)

 “Otro aspecto que se considera relevante cuando hablamos de las relaciones internacionales, es la creciente interdependencia entre Estados (Nye y Chane, 1977). La gestión global de  los  recursos naturales, el manejo planetario del agua, el oxígeno, el clima, el combate a las redes mafiosas internacionales y a la expansión de brotes de violencia, invitan a un trabajo concertado, complementario y coordinado entre todos los Estados del planeta. Un clima de entendimiento, de paz y desarrollo, ayuda a la búsqueda de consensos y de cooperación, lo que a la larga resulta beneficioso para todos.

Una vía privilegiada para este fin, es la participación en los organismos internacionales, que permiten a los estados adoptar acuerdos y normas que no son el resultado de la imposición sino de la negociación, el consenso o la aceptación mayoritaria”. “Una situación de desavenencia permanente al  interior de  los Estados, o entre Estados,  favorece el  incremento de la pobreza y la presencia de grupos extremistas, repercutiendo en la seguridad (colectiva) de muchas naciones, sean grandes o pequeñas”. En estos contextos surge  la cultura como un recurso para  la cohesión social, el diálogo entre los pueblos, la paz social y el desarrollo compartido. La cultura  es un recurso versátil” (Informe del Encuentro Andino sobre Diplomacia Cultural)

 

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