Cómo desarrollar una cultura en esta época de “cambio post pandemia”

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Marco Tulio Monzón
Gestor cultural

Transcurrieron ya más de tres meses desde que el fantasma de la pandemia apareció en Guatemala, como una amenaza ineludible, lo que provocó cambios radicales en los procesos de desarrollo cultural que se tenían planificados a corto, mediano y largo plazo.

Indudablemente estamos iniciando una nueva época.  Hay cambios que irremediablemente estarán con nosotros, como posiblemente lo estará esta terrible enfermedad.  Y así tendremos que adaptarnos también a esta nueva situación, especialmente para el trabajo cotidiano de la cultura y el arte.

Todos sabemos que la cultura es un hecho social, permanente, dinámico, cambiante.  Hoy tendremos el reto de realizar esos cambios en la forma de trabajar desde cada una de las instituciones que se han responsabilizado por desarrollar esta área del qué hacer social.

Se hizo una consulta hace varios días, sobre ¿Cómo trabajaremos la cultura después de la pandemia?, y fue curioso ver varias respuestas que la mayoría se enfoca al trabajo artístico presencial, pues debemos tomar en cuenta que un gran sector, se dedica al arte y necesita públicos para tener presencia, tal el caso del teatro, la danza, la música, las artes visuales, en fin, todo aquello que debe ser apreciado por un público.See the source image

Por ejemplo, el gestor cultural Estuardo Monge, propone que la cultura no solo se vea como algo que entretiene y divierte, sino trabajarla como una forma de incidencia en el desarrollo económico, haciendo uso de los principios de la economía naranja y aplicando la incidencia política.

También se debe dar importancia a lo que se desee transmitir y en qué forma, para encontrar los mecanismos y espacios necesarios.

Otra opinión propone un “reinventarse” de los propios artistas, ya que no hay un norte de parte de las instituciones rectoras, una queja constante en muchos espacios artísticos.

Puede ser que se necesite emprender la ruta al cambio hacia más diversidad, inclusión. tolerancia y respeto por las propuestas nuevas.

En algo se coincide, no se puede trabajar solo desde lo virtual. Hemos aprendido que las redes sociales son un gran aliado del artista, del gestor, pero no lo es todo.  Sigue ese vacío de la relación

Interpersonal, que da vida a la cultura.

Es necesario crear desde ya, protocolos de asistencia a espectáculos, se debe proteger la creatividad del artista, la comercialización sana del arte, la difusión artística como forma de vida. De ahí que deben surgir propuestas para lograr este fin.

Pero también la producción cultural debe ser atendida. Los proyectos que se vienen trabajando desde las comunidades para preservar la costumbre, la tradición, la cultura intangible, la protección del patrimonio cultural mueble e inmueble, la educación en el arte, que necesariamente tiene que ver con las relaciones interpersonales cercanas.

Cómo vamos a trabajar si estamos condenados por lo menos a un mediano plazo, al distanciamiento social, a la autoprotección y la restricción de reuniones, más por convicción propia, pues sabemos que aún cuando se controle la situación, siempre estaremos en riesgo.

Propongamos pues, analicemos, estudiemos, demos ideas, de qué cambios hacer, cómo aplicarlos y sobre todo, como adaptarnos a ellos, pues ahora si tendremos aquello de “la innovación sin perder la tradición”

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