NOSTALGIA Y AVENTURA

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04Escribe:
Dr. Daniel Matul Morales
Tomado de Facebook
04 de mayo de 2017

El suelo como unidad material de características singulares, nadie lo produce. Antes bien, procesos complejos auto organizativos, desde las más simples estructuras, configuran su emergencia hasta convertirlo en condición de existencia de los seres vivos. Nuestro Quetzaltenango, el mismo que ahora vemos, sentimos y disfrutamos como suelo cotidiano de vida, ha sido poblado desde hace unos veinte siglos, antes de la invasión española. Testimonios geológicos dan cuenta que originalmente el valle donde se asienta la ciudad constituía un hermoso lago, que desapareció por efecto de la erupción del volcán Cerro Quemado. Aquí por centurias han florecido culturas, historias, leyendas, mitologías, ciencia y saberes.

En principio germinó la cultura Maya-Mam, designándole el nombre de Cula-Já: Garganta de Agua. Tiempo después, la nación Ki-ché se adjudicó buena parte del departamento, proclamando la ciudad como She Lalju Noj: bajo las diez sabidurías. En épocas más recientes, hace 493 años, secuela de la invasión española, la localidad fue reorganizada por el ejército de ocupación, luego vendría la colonia, la independencia, la república hasta nuestros días. Destrucción y transfiguración; nostalgia y aventura; negación y afirmación; exterminio y génesis; dioses y demonios; dolor físico y sufrimiento mental; tensiones de opuestos y crisis que impide lo genuino, argumentan la trayectoria histórica de Quetzaltenango.

Aunque, la versión institucional acerca del reordenamiento de la ciudad con el nominativo de Quetzaltenango, no es coincidente en año, si lo es en el día 15 de mayo. La sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, considera que ocurrió en 1529, mientras que el historiador Francisco Cajas Ovando, en argumento a documentos oficiales de la municipalidad estima el año de 1524, de tal manera que el día de hoy estamos arribando a un aniversario más de la reestructuración de la ciudad. Pareciera que esta conmemoración constituye oportunidad para observar la vida socio-política-cultural de la ciudad, sus esperanzas y sus fracasos. No es cierto que el mal de Quetzaltenango, descanse en no haber alcanzado la modernidad. El mal surgió al querer hacerla moderna, violando su decisión intrínseca, quebrantando su ley ontológica.

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